El mismo día, pero aquel seis de agosto de dos mil once fue día sábado, cerca de esta hora ya pensaba en venirme a mi casa, hacía el mismo clima... lluvia,sol,calor, frío... lentes empañados.
pero a diferencia de hoy ese sábado estabas tú, con tus manos huesudas y heladas, con esa mirada tajante de ojos negros que destrozaba mi alma en un par de segundos, pero que encandilaba hasta el más pequeño de mis músculos.
hoy al igual que todos los días a lo largo de estos tres años, tu recuerdo sigue tan vivo como desde el día en que te conocí, sigo soñando contigo, te sigo sintiendo todo como antes...
aún te extraño, está más que claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario